Introducción

A tan sólo 11 km del Mediterráneo, Montpellier es el lugar de estancia ideal para descubrir una ciudad en plena ebullición y cerca de algunos de los lugares más prestigiosos del patrimonio mundial.

Ejemplo único en Europa de urbanismo controlado con los barrios Antigone, Port Marianne y Odysseum (la zona lúdico- comercial), con proyectos a cargo de los mayores arquitectos internacionales contemporáneos, el destino cuenta además con una historia de 1.000 años de antigüedad: más de 70 patios de palacetes del siglo XVII al XIX, la más antigua universidad de medicina del mundo occidental todavía en actividad, callejuelas medievales bordeadas de tiendas donde las grandes marcas internacionales comparten espacio con las pequeñas tiendas con un encanto pretérito, mercados con puestos llenos de colorido con nuestras mejores frutas y verduras, bajo las arcadas de Les Arceaux o en la Esplanade…

En los últimos años, Montpellier ha conocido un fuerte desarrollo. Barrios enteros han sido construidos de la nada, desplazando de facto el centro de la ciudad hacia el sureste, en dirección al mar. Antigone de Ricardo Bofill, las orillas del río Lez, Port Marianne y el proyecto más emblemático: el nuevo ayuntamiento de Jean Nouvel y François Fontès, una inmensa pieza urbana formada por un edificio monumental. Unos barrios a descubrir durante un viaje en tranvía, en especial la línea 3 diseñada por Christian Lacroix, o a pie, por los amplios espacios para el paseo de los alrededores. Lo extraordinario, sí, pero no sólo. Junto a estas grandes firmas y a los ambiciosos proyectos de desarrollo sostenible, Montpellier cultiva un gusto por la sencillez y reivindica sus ganas de hacer redescubrir lo más sencillo.

Un paseo en bicicleta hasta el mar muy cercano, la frente al viento, entre viñas y lagunas; un recorrido refrescante en canoa en el Lez, pulmón verde en el corazón de la ciudad, para descubrir la fauna y la flora del río de Montpellier; unas excursiones a lo largo de la red verde y sus espacios protegidos, para observar esta arquitectura única (recordemos que Christian de Portzamparc, Jean Nouvel, Zaha Hadid, Richard Meier, todos ellos galardonados con el premio Pritzker, firman el urbanismo de la ciudad) o bien esas hierbas y demás especies vegetales que no suelen verse…

Citada en 2012 por el New York Times como una de las 45 ciudades del mundo imprescindibles, Montpellier es más que nunca un destino en el que resulta agradable dejar las maletas, durante una hora, un fin de semana o más… Patrimonio arquitectónico, capital del diseño y una naturaleza en el centro de la ciudad: una sabia mezcla de ecoturismo urbano que hay que descubrir antes que los demás.

Lo que no debe perderse en Montpellier

La plaza de la Comédie donde se encuentra la ópera del siglo XVIII y muchas terrazas donde refrescarse y descansar.

La Catedral Saint Pierre y la Torre de los Pinos La facultad de medicina, su museo de anatomía y el jardín botánico

El mikvé medieval (baño ritual judío que data del siglo XIII)

Los palacetes de los siglos XVII, XVIII y XIX El Palacio Sabatier d’Espeyran que alberga el museo de artes decorativas del Museo Fabre y un paseo por los nuevos barrios para conocer la arquitectura contemporánea.

El Museo Fabre Montpellier Aglomeración: considerado uno de los más bellos museos de Bellas Artes de Europa, es un monumento excepcional que combina arquitectura antigua y moderna. De las creaciones europeas del Renacimiento a las obras contemporáneas, podrá admirar las numerosas obras maestras de pintores de renombre como Fabre, Courbet o Soulages, los pintores impresionistas como Monet, Manet, Bazille, Renoir… A visitar también, el Departamento de ArtesDecorativos instalado en el Palacio Cabrières Sabatier d’Espeyran.

  • Francia
  • Los ciudadanos colombianos no requieren visa
  • Francés
  • EUR
  • 56,88 km²

Historia

    Ubicación